Crítica ‘Posesión Infernal: En Llamas’ : La saga Evil Dead demuestra que todavía sabe reinventarse

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La nueva entrega del universo de Evil Dead vuelve a demostrar que esta saga sigue encontrando formas de reinventarse. Y eso tiene mucho mérito cuando hablamos de una franquicia con tantas películas, la serie y todo el legado que dejó Sam Raimi.

Es inevitable compararla con Evil Dead Rise, y para mí sigue siendo una película superior. Era una propuesta más íntima, más claustrofóbica y más redonda, aprovechando el escenario casi único de un edificio para construir una tensión constante. Burn, en cambio, juega otra partida.

Aquí todo es más grande, más abierto y más caótico. Hay más personajes, más frentes abiertos y un ritmo mucho más acelerado. La película prácticamente entra en materia desde el prólogo y apenas da respiro durante toda la historia. No existe ese valle habitual que suelen tener muchas películas de terror antes de que empiece la locura: aquí la locura llega muy pronto y no se detiene.

Uno de los mayores aciertos vuelve a ser la capacidad de la saga para crear situaciones nuevas. Cuando parece que el cine de terror ya lo ha enseñado todo, Burn encuentra maneras de incomodar al espectador con escenas realmente imaginativas. Hay momentos de auténtico “¿cómo se les ha ocurrido esto?”, mezclando gore, tensión y creatividad de una forma muy efectiva.

Además, esta entrega abraza un tono ligeramente más gamberro que Rise. Sin perder el terror, introduce un humor muy bien medido que encaja perfectamente con el ADN de la franquicia. Nunca rompe la atmósfera, simplemente la hace más divertida.

La historia es sencilla, pero funciona. También introduce un pequeño trasfondo sobre las relaciones tóxicas dentro de la familia protagonista que aporta algo más de lectura al conjunto sin resultar forzado.

A nivel técnico también deja muy buenas sensaciones. Está bien dirigida, tiene un montaje muy sólido y varios planos secuencia realmente llamativos, especialmente uno durante la huida de la protagonista mientras el caos continúa desarrollándose a su alrededor. Son detalles que elevan la puesta en escena.

No todo funciona igual de bien. Algunos efectos digitales cantan más de la cuenta y el desenlace recurre a varios deus ex machina para cerrar la historia. Pero, siendo sinceros, ese punto artesanal y ligeramente excesivo casi forma parte de la identidad de la saga y tampoco llega a molestar demasiado.

También hay personajes muy disfrutables —la abuela es una de las grandes sorpresas de la película— y varias escenas que consiguen que quieras apartar la mirada por lo desagradables e imaginativas que resultan.

No me parece mejor que Evil Dead Rise, porque aquella estaba más medida y construía mejor su tensión. Burn apuesta por ser un auténtico festival de sangre, locura y entretenimiento, y en ese terreno funciona francamente bien.

Importante: quedaos hasta el final porque hay dos escenas postcréditos.

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